martes, 22 de febrero de 2011

Hervir, servir y vivir


Hierve mi sangre cuando nota que se acumula en la yugular amenazando con quemar a todo aquel que salpique.

Servir, es mi cometido. Y para ser la criada de las órdenes irracionales de mis entrañas he nacido.

Vivir, es la libertad que se me concedió de nacimiento y la autodeterminación de ser pasto de los gusanos que rebuscarán entre productos caducados, desechados por una gran cadena de supermercados llamada Destino.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Vive la révolution


Somos un cuaderno de quejas de los miembros del Tercer Estado,

la raqueta que alguien se dejó olvidada en la Sala del Juego de la Pelota,

el butrón del palacio de la Bastilla.

Un castillo asaltado y documentos reducidos a cenizas por la revuelta del Gran Miedo.

Somos los culottes olvidados por los revolucionarios más radicales,

los artesanos que construyeron la guillotina,

la sangre de la bañera de Marat

y las cabezas seccionadas por Robespierre.

Somos el número 499 del consejo de los 500 ancianos

el caballo de Napoleón Bonaparte,

el frío de Moscú y una de las bayonetas de Waterloo.

Somos el veneno envuelto en cáncer administrado en pequeñas dosis,

el réquiem de Mozart en el funeral del que fuera emperador.

Somos los hijos de la Revolución.

jueves, 20 de enero de 2011

Respiración asistida



Hoy estoy más espirada que inspirada...

Repito el proceso por si acaso se me vienen a la cabeza palabras de esas que suenan rimbombantes y quedan bien en los discursos, aunque lo que estés diciendo carezca completamente de sentido.

Inspiro y espiro...

Mi cerebro se oxigena pero las musas siguen sin acudir a mí. Seguramente estén por ahí, charlando con alguien más interesante.

Inspiro y espiro...

Mi mano coge una pluma y garabatea materia gris con moscas revoloteando alrededor. Seguramente se acaben posando atraídas por las líneas de olor que irradia.

Inspiro y espiro...suspiro

Me muerdo los labios y hago una pelota con el papel garabateado. La lanzo a una papelera imaginaria y fallo.

Inspiro y espiro...

Hago sombras chinas aprovechando el reflejo de la lamparita de mi escritorio. La paloma de la paz era devorada por un perro irónicamente más pequeño una y otra vez. Jamás aprendí a hacer más sombras chinescas que el perro y la paloma.

Inspiro y espiro...

Me rasco la cabeza y el papel se llena de pelos, dentro de poco empezaré a escupir bolas y mi casa parecerá una película del oeste, pero de las malas.

Mi conciencia me retará a duelos continuos:

Señorita, eso es un insulto. Exijo una satisfacción. ¡Le reto a un duelo!

Mis sábanas empapadas de sudor y lágrimas serán testigos de ello.

Inspiro y espiro...

Oigo dos relojes y van sincopados. Me pregunto qué pretendo hacer si hasta ellos, inventados para la precisión absoluta, van a contratiempo.

Inspiro y espiro...

Mis nervios comienza a respirar de forma entrecortada, mientras las neuronas se han decidido a no servirme hoy mi desayuno rico en ideas.

Sé que en el fondo de su axioma me tienen algo de aprecio, aunque sólo sea porque gracias a mi cráneo no están condenadas a ser sin-techo.

Inspiro y espiro...

Se me ha dormido la mano, se me ha dormido la mente y no hay quien la despierte. Mis pestañas inferiores han declarado una guerra fratricida a las superiores, y con un par de bombardeos consiguen tumbar mis párpados.

Inspiro y espiro...

Profundamente. Creo que me ha visitado Morfeo. Sueño con algo,pero no consigo recordarlo cuando me despierto.

Inspiro y espiro....

Mi creatividad se ha escapado por la ventana, y eso que hacía frío. Ha huido como todo lo demás.

Condenada a vivir a contratiempo.

Inspiro y expiro.


miércoles, 12 de enero de 2011

XI. Temerás al fuego sobre todas las cosas


Ayer volví a soñar que ardía.

Mi mundo onírico se quemaba consumido de nuevo por llamas que, como aquel día, no quisieron revelar su procedencia.

El fuego formaba ampollas en mi espalda y mi pelo servía de hilo conductor para hacer arder mi cabeza.

Sufría, sentía un dolor insoportable, pero el fuego ya había quemado mis cuerdas vocales, que se derrumbaban y chocaban entre ellas produciendo vibraciones que se mezclaban con el sonido de fondo.

El hilo musical eran los latidos de una ciudad, que poco importa si se llamaba Edén o Pandemonium. Las contracciones de un corazón que impulsaba a sus millones de ocasionales moradores a los escenarios donde cada día se veían obligados a actuar, ya estuviera el corazón aquejado de soplo o las venas padeciendo una inusual hemofilia pasajera.

Nada en la ciudad parecía arder, y sin embargo, allí estaba mi cuerpo.

Solo, ardiendo e intentando apagar las llamas con el agua salada que brotaba de los ojos.

Y en medio de las silenciosas explosiones, la ciudad seguía latiendo.

viernes, 31 de diciembre de 2010

La muerte de Morfeo


Morfeo acudió raudo al sonido del revoloteo crepuscular de las sábanas de los mortales, portando bajo su túnica de seda la amapola con la que les sumía en una placentera fase REM.
Sigiloso como la pantera, se acercó al lecho de aquel que le había inconscientemente convocado y, desconcertado porque la belleza que tenía ante sí no fuera la de un dios, observó la escultural figura hasta que sintió al deseo consumir sus retinas.
Planeó Morfeo aparecer en sus sueños el tiempo necesario para adiestrar su subconsciente y con varias caricias de pétalo en su frente,sumió al joven en un sueño comatoso.
La medida hexadecimal del tiempo perdió sentido para Morfeo. Sustituyó los días por cabellos blancos y los años por surcos en el rostro del amado.
Jamás osó besarle, se odiaría si por un instante de placer corrompíera su belleza; pero, cuando ya las canas pesaban y se acumulaban bajo su piel, se atrevió.
Notó el amante al inclinarse un horrísono olor que pronto identificó: era putrefacción. Los cuervos habían desgarrado el corazón del amado.
Se suicidó Morfeo parando su corazón con toques de amapola al darse cuenta de que el posesivo amante había tornado en paupérrimo necrofílico.


martes, 21 de diciembre de 2010

ESTE Diciembre


Parece que este mes de Diciembre está cargado de fatalidad.
Siempre fui de esas pocas personas que disfrutó con el frío, la niebla y las tardes al calor de una fogata, hecha con los maderos de todo un año de ideas fosilizadas.
Me declaro amante de las narices rojas de gelidez y brillantes de escarcha matinal.
Quiero saber qué tiene este Diciembre de especial.
Tal vez, la neblina se ha cansado de vagabundear por las calles y ha decidido buscarse un techo. Parece que mis entrañas le han parecido lo más arreglado, se habrá hecho un hueco entre las gilipolleces que las ocupan. Igual hasta las usa de manta.
¡Joder! Parece que este mes de Diciembre lo ha pintado un artista romántico en plena crisis existencial.

O igual soy yo la que escupe colores macabros en un lienzo en blanco.

martes, 14 de diciembre de 2010

Sentire Aude!

Hueles a viento.
Estás tan vacío que tu aroma depende del CO2 del aire y del suspiro de los claveles de cualquier maceta de plástico.
Sabes lo que es un olor, pero nunca conociste el perfume de una bella muchacha, no puedes decirme a qué huele el amor.

Gustas como el agua.
Eres tan transparente y frágil que con el menor de los silencios te congelas, con la más mínima caricia te evaporas.
Sabes que todo en la vida fluye, pero nunca reconociste que cada instante es una gota acuosa única que jamás volverá a mojar tu rostro.

Tu tacto es como el fuego.
Tu piel se hidrata con las cenizas que el tiempo escupe sobre tus poros. Tu alma ya está negra. Y es que nunca te ocupaste de deshollinarla.
Sabes qué significa la palabra arder. Sin embargo ignoras que posees la capacidad de hacer que los demás ardan. Mientras, tú te autocombustionas en llamas de destino.

Suenas a niebla.
De esa que te penetra por la boca y se convierte en ninfa para bailar entre tus dientes. Un frescor que desearías que nunca desapareciera, pero que es tan volátil como un vulgar segundo.
Sabes definirme el concepto música, pero pegas un respingo cada vez que oyes los primeros acordes de Zarabanda, y descargas tu arsenal de lágrimas cuando suena el estruendoso compás final, como si del fin de tu propia vida se tratase.

Te ves como una persona más.
Tus globos oculares y su complejo de adivinación al menos así te lo muestran cuando se deleitan ante su reflejo en un espejo.
Sin embargo, la vista es el más torpe de los sentidos y sólo un aroma templado y bañado de ceniza que repose entre tus labios te hará por fin ver que los ojos se equivocan.

Al tiempo que te digo esto, mis cinco sentidos están estudiando medicina para intentar curar los tuyos.
Y ya de paso, hacerse un chequeo cada vez que se sientan extraños, cada vez que te sientan extraño.

"La gloria seduce la imaginación, mas no procura la menor voluptuosidad a los sentidos.". (Marqués de Sade).